Guía de limpieza de tu sistema para conseguir un rendimiento y una refrigeración más eficientes

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Da igual que compres un portátil nuevo o que montes un ordenador de sobremesa, siempre pasa lo mismo. Disfrutas de un rendimiento extraordinario durante los primeros meses (a veces incluso un año) y, poco a poco, el rendimiento se deteriora. Los juegos empiezan a ralentizarse y abrir varias pestañas del navegador supone un gran esfuerzo para el sistema.
 
Que no cunda el pánico, puede que aún no sea el momento de actualizar tu PC o portátil. El polvo y otras partículas pueden introducirse en tus componentes y obstruirlos, lo que lleva a un aumento de la temperatura. La pasta térmica de tu CPU puede empezar a desgastarse, y es posible que tus ventiladores y disipadores térmicos no sean tan eficaces como solían ser; además, los problemas con el flujo de aire también pueden verse agravados por no tratar bien los cables.
 
Hay casos en los que todo lo anterior repercute considerablemente en el rendimiento. Echa un vistazo a algunas de las pruebas que hemos realizado:

1: Puntuación de Cinebench antes de la limpieza
 

2: Puntuación de Cinebench después de la limpieza
 

1: Temperaturas y velocidades de aceleración antes de la limpieza
 

2: Temperaturas y velocidades de aceleración después de la limpieza
 
Aunque vayas a renovar tu sistema, debes limpiarlo para asegurarte de que no estás limitando el rendimiento de tu hardware de ninguna manera.
 
Limpiar un PC o portátil puede parecerte complicado si no lo has hecho nunca, pero esta guía te ayudará a seguir el proceso sin dañar ninguno de tus valiosos componentes. Un PC limpio no solo ofrecerá una estabilidad relativamente mejor, un mayor rendimiento y una refrigeración más eficaz, sino que también tendrá un aspecto más cuidado.
 

Lo que necesitas

Debes tener a mano las siguientes herramientas antes de empezar:
a) Un soplador potente (algunos aspiradores con funcionamiento inverso también sirven) o un bote de aire comprimido. En ambos casos, el objetivo es echar aire a presión en las pequeñas aletas para sacar el polvo.
b) Una mascarilla contra el polvo. De verdad, si hace tiempo que no limpias tu sistema, prepárate para ser engullido por gigantescas nubes de polvo nada más empezar.
c) Un paño suave de microfibra que no deje pelusas. A veces, no basta con el aire comprimido. En estos casos, tendrás que echar mano del método de limpieza tradicional. Prepara un paño, lo necesitarás.
 
 
d) Un espacio abierto; en nada verás aparecer un MONTÓN de polvo.
e) Bridas o sujetacables. Estos pequeños elementos salvavidas son magníficos para mantener los cables bien organizados y el sistema limpio. Ten unos cuantos a mano (10-12).
f) No te desesperes: ordenar los cables puede ser frustrante a veces. Ten paciencia y que no te extrañe acabar con algunas magulladuras en los dedos.
g) Pasta térmica. Tendrás que volver a aplicar pasta térmica después de extraer el sistema de refrigeración de la CPU.
h) Solución de alcohol isopropílico (IPA) al 99 %. Si no la encuentras, puedes usar una solución de IPA al 75 %.
 
¡Vamos allá!
 

Limpieza de los ventiladores, los filtros y el disipador térmico de la CPU

El polvo forma parte de nuestras vidas dondequiera que vivamos. Tiende a acumularse con el tiempo y, en ocasiones, puede alcanzar niveles catastróficos en un PC. La acumulación de polvo bloquea el disipador térmico, los filtros y los ventiladores de la carcasa, y afecta el rendimiento térmico de tu PC.
 
 
 
Un flujo de aire poco eficiente hace que todo el sistema funcione a temperaturas más altas de lo necesario, por lo que se desperdicia una valiosa energía.
 

Proceso de limpieza

a) Desatornilla los ventiladores de la carcasa, el sistema de refrigeración de la CPU y el disipador térmico. Consulta en el manual del sistema de refrigeración las instrucciones detalladas.
 
 
b) Si utilizas un sistema de refrigeración líquida, sigue leyendo; de lo contrario, salta al paso siguiente. El disipador térmico de refrigeración líquida se encuentra fuera de la CPU, generalmente en la parte delantera o superior de la caja. Quita con cuidado el ventilador y el disipador térmico de la caja antes de desatornillar el sistema de refrigeración fijado sobre la CPU.
c) Desenchufa el procesador y apártalo, preferiblemente en un lugar donde no pueda acumularse polvo.
d) Sujeta el soplador o bote de aire comprimido y apúntalo hacia el disipador térmico y el ventilador de la CPU. Si ves que el polvo sale por el lado opuesto, lo estás haciendo bien.
e) Cuando hayas terminado, repite el proceso con los ventiladores de la carcasa.
f) Llegados a este punto, debería de haber salido todo el polvo suelto, pero en la mayoría de los casos, las hojas de los ventiladores siguen teniendo un montón de polvo.
g) Usa un paño para limpiar cada hoja individualmente y trata de llegar tan abajo como puedas (puede ser difícil si tienes las manos grandes). Usa la parte posterior de un cepillo de dientes viejo o algo parecido para meter el paño por los huecos.
h) Una vez limpios, los ventiladores y el disipador térmico de la CPU deberían tener un aspecto similar a este.
 
 
 

Organización de cables

Si los cables se enredan y están desordenados, el flujo de aire puede verse afectado de forma considerable. Si, además, tienes una ventana lateral transparente en la caja, seguro que no quieres que se vea el embrollo de cables del interior.
 
 
Una vez que el sistema de refrigeración de la CPU y los ventiladores estén limpios, habrá que limpiar los cables de alimentación. Si ya los tienes bien ordenados, solo tienes que apuntar con el soplador. De esta manera, eliminarás la mayor parte del polvo acumulado entre los cables. Después de este paso, puedes pasar al siguiente componente.
 
Si necesitas ordenar el cableado antes de limpiar el interior de tu PC, sigue leyendo.
 

Ordenar los cables

a) Al igual que suele haber un orificio justo al lado del cable de alimentación de 24 clavijas, hay espacios para cada puerto de alimentación en la placa base.
b) Si los cables de alimentación no vienen de estos orificios, habrá que reorganizarlos. Si pasan por ellos, puedes ir al siguiente paso.
c) Extrae el panel posterior de la caja (se debería abrir desde ambos lados)
 
 
d) Desenchufa los cables que van de la fuente de alimentación a la placa base y otros componentes como ventiladores y dispositivos de almacenamiento.
 
 
e) Lleva los cables hacia la parte posterior de la carcasa y pásalos por los orificios que se encuentran más cerca de donde se necesita cada cable. En la medida de lo posible, no los superpongas.
f) Comprueba que has enchufado todos los cables.
g) Ahora, usa las bridas para separar los cables en varios grupos y empújalos para que queden bien pegados a la parte posterior de la caja.
 
 
h) También puedes ir un paso más allá y organizar los cables de E/S y alimentación en la parte posterior de la caja, como se muestra arriba.
 

Limpieza general del sistema

Si has ordenado bien los cables, deberías tener suficiente espacio para limpiar el resto del sistema.
 

Proceso de limpieza

a) Echa aire al sistema de arriba abajo.
b) Cuando hayas terminado con un lado, quita la placa posterior de la caja y limpia ese lado también.
c) Puedes encontrar suciedad más persistente al limpiar tu sistema. Usa un paño suave para limpiarla.
d) No utilices productos de limpieza líquidos durante este proceso.
 

Sustitución de la pasta térmica de la CPU

Ahora que ya has limpiado el sistema de refrigeración de la CPU y otros componentes internos de la caja, tendrás que volver a aplicar pasta térmica en el procesador para poder usarlo.
 

Aplicación de la pasta térmica

a) Humedece el paño suave con una solución de IPA al 99 %. NO uses agua: no servirá y podrías dañar la placa base y otros componentes.
b) Vuelve a poner la CPU en el conector de la placa base antes de continuar. ¡Facilitará mucho las cosas!
 
 
c) Pasa la parte húmeda del paño por la parte superior del procesador y frota suavemente la pasta térmica seca para retirarla. Sigue mojando el paño según sea necesario. No deberías tener que frotar con mucha fuerza si utilizas una cantidad suficiente de solución de IPA al 99 %.
 
 
d) Una vez que la parte superior del procesador esté limpia, haz lo mismo con el contacto de cobre del sistema de refrigeración de la CPU (situado en la parte inferior del disipador térmico en los sistemas de refrigeración por aire).
e) Cuando el procesador y el sistema de refrigeración de la CPU estén limpios y relucientes, es momento de pasar a la pasta térmica.
f) Aplica un poco justo en el centro del procesador. Ni mucha ni poca, lo suficiente como para que se extienda uniformemente sobre el procesador cuando coloques el sistema de refrigeración encima.
 
 
g) Vuelve a poner el sistema de refrigeración de la CPU en el procesador sin cambiar demasiado la posición.
 
 
h) ¡Ya está! Tu CPU vuelve a estar lista.
 

En resumen

La velocidad y la refrigeración deberían haber mejorado ahora que has limpiado todo el polvo y la suciedad. El sistema debería ofrecer un rendimiento y una estabilidad superiores después de esta limpieza tan exhaustiva, pero si quieres que la estabilidad sea aún mejor, actualiza todo el software y los controladores a la última versión en cuanto puedas.
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